"¡Tenemos que encontrar un lugar seguro!", gritó Chris, mientras Sheva asentía con la cabeza.
Chris y Sheva se miraron entre sí, sabiendo que tenían que actuar rápido. Desenfundaron sus armas y se prepararon para la batalla. Pero justo cuando iban a disparar, el hombre desapareció en la oscuridad, dejándolos con más preguntas que respuestas.
La ciudad de Kijuju, en África, estaba sumida en la oscuridad y el caos. La noche había caído como una manta de terror sobre sus habitantes, que huían desesperadamente de la amenaza que se cernía sobre ellos. El aire estaba lleno de gritos y disparos, y el suelo temblaba bajo los pies de los que intentaban escapar.